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NUESTRA HISTORIA

Nuestra familia
En la familia Aguilar, la historia del aceite es también la historia de nuestra vida. Desde hace generaciones trabajamos la aceituna sevillana con una mezcla única de respeto, tradición y mirada al futuro. Hemos heredado el saber de quienes, a comienzos del siglo XX, ya “mimaban” cada fruto con paciencia y criterio, confiando en el Maestro cocedor para decidir cada paso del aderezo y la fermentación.
Hoy seguimos siendo fieles a ese legado. La experiencia familiar se une a los recursos técnicos actuales para garantizar que cada proceso —desde la eliminación natural de la oleuropeína hasta el control de las fermentaciones lácticas— mantenga la autenticidad del origen. Es esta forma de trabajar, meticulosa y honesta, la que ha consolidado relaciones duraderas con clientes que valoran la calidad real.
En Robaina entendemos que nuestro aceite no es solo un producto: es la expresión de una familia que ha crecido entre salmueras, olivos y tradición. Y ese espíritu sigue guiándonos cada día.

Nuestros olivos
Los olivos de Robaina son el corazón de nuestra historia. Nacen y crecen en tierras sevillanas cuidadas con esmero, donde controlamos de forma continua todo el ciclo del olivar: desde la formación del fruto hasta su recolección. Cada árbol es parte de nuestro patrimonio y representa una forma de entender el campo basada en la paciencia y el respeto al ritmo natural de la tierra.
La transformación de la aceituna comienza en cuanto entra en contacto con la salmuera. Durante los primeros días, el pH —superior a 10 unidades— inicia un proceso vivo y complejo donde diversos microorganismos protagonizan cada fase de la fermentación. Con el paso de los días, el pH desciende de forma natural hasta valores próximos a 4 unidades, garantizando así una conservación óptima y un sabor estable y auténtico.
Este conocimiento profundo del fruto, de sus tiempos y de su comportamiento, nos permite obtener un aceite fiel a su origen. Un aceite que refleja el carácter de nuestros olivos: fuerte, honesto y lleno de identidad.
En Robaina trabajamos cada campaña con la misma filosofía: unir nuestros valores tradicionales con la tecnología necesaria para preservar la esencia del olivar. Por eso, marcas líderes confían en nosotros y por eso nuestros aceites mantienen, año tras año, el sello de calidad que nos identifica.

